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jueves, 16 de junio de 2011

La Estrella de Belén, Un Astro para Anunciar al Mesías



Se dice que uno de los sucesos más trascendentes de la historia de la cristiandad, el nacimiento de Jesús, había sido anunciado por un fenómeno cósmico: la aparición de la estrella de los reyes magos, o la estrella de Belén.
Durante mucho tiempo, considerada puramente milagrosa, esta aparición en el cielo de Judea ha sido autentificada desde entonces por los astrónomos, aunque los detalles del episodio histórico sean imprecisos.

La estrella, los magos, Herodes
Según el relato de los Evangelios, los tres magos venidos de Oriente se presentan ante Herodes en su palacio de Jerusalén. Dicen que vienen a ver al Mesías, cuyo nacimiento es revelado por una estrella en Belén, según anunció antiguamente el profeta Miqueas. Obsesionado por los complots y temiendo que este Rey-Mesías fuera un peligroso rival, Herodes pide a los magos que le informen cuando hayan encontrado a la persona que buscan. Pero los visitantes, sospechando de Herodes, toman otro camino después de haber encontrado a Jesús. Al desbaratarse su trampa, Herodes hace asesinar a todos los niños menores de dos años que viven en Belén. Sin embargo, sus esbirros no pueden matar a Jesús, porque Maria y José huyen con Él a Egipto.

Guiados por una estrella...
Mientras José se preparaba para partir hacia Judea se produjo una gran agitación en Belén de Judea. Los magos llegaron diciendo, "¿Dónde está el rey de los judíos? Hemos visto su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo" Esta noticia alarmó a Herodes que apuró a sus sirvientes para que se acercaran a los magos (...) Luego los interrogó diciéndoles. "¿Qué señal vieron con respecto al recién nacido?" Y los magos respondieron: "Vimos una estrella gigante entre las demás constelaciones tan sorprendente que las superaba a todas. De este modo comprendimos que había nacido un rey en Israel y vinimos a adorarlo. Herodes les dice: "Vayan a buscarlo, y si lo encuentran, háganmelo saber para que yo también lo adore" Los magos partieron. Y el astro que habían visto en Oriente los condujo hasta que llegaron a la gruta y se detuvo sobre la cabeza del niño. Evangelios apócrifos

Fecha histórica y astronómica
¿Cuándo ocurrieron estos hechos? Un primer indicio histórico demuestra que no fue en el año 0 de acuerdo a la tradición que fija ahí el punto de partida del calendario cristiano. En efecto, Herodes el Grande murió el año 4 antes de nuestra era. Por otra parte, poseemos antecedentes históricamente fiables gracias al escritor Macrobio (hacia el año 400) que parece estar bien informado acerca del reinado del emperador Augusto, contemporáneo de Herodes el hombre de paja de los romanos en Palestina. Todo parece indicar que el episodio de la masacre de los niños de Belén tuvo lugar hacia el año 7 antes de nuestra era.
Durante siglos, los astrónomos han intentado establecer la realidad de la estrella de Belén. La primera idea que surge es la de un cometa, cuerpo celeste que es asociado generalmente a los grandes sucesos históricos. Sin embargo, ninguno de los cometas conocidos de nuestros días (todos siguen una trayectoria regular alrededor del Sol) pudo ser visto en esa época, aunque podamos admitir que el eventual cometa haya desaparecido desde entonces.
Más tarde, se pensó en una nova o una supernova, es decir, estrellas que explotan, volviéndose muy brillantes en el cielo. Gracias a los grandes astrónomos asiáticos de la Antigüedad, sabemos que no se apreció ninguna nova o supernova en la época que nos interesa: las más cercanas datan del año 184 a.C. y del 123 d.C. La única teoría que aún es viable es enunciada por Kepler en 1606.
Según su opinión, la estrella de Belén es el recuerdo de una triple conjunción de Júpiter y de Saturno en el signo Piscis, lo que significa que ambos planetas se encontraron tres veces alineados con respecto a la Tierna y podían apreciarse en la constelación de Piscis como un punto muy brillante. Si el alineamiento simple es un fenómeno relativamente normal, la triple conjunción es muy rara. Es posible calcularla en el pasado y determinar que en los últimos 4.000 años se ha producido en la constelación de Piscis sólo en el año 860 y el año 7 a.C., es decir, aproximadamente el 12 de abril, el 3 de octubre y el 4 de diciembre de ese año.

Señales en el cielo
Además de la innumerables manifestaciones celestes, de las cuales muchas se asemejan a las observaciones de ovnis modernos, los antiguos presenciaron la aparición de algunas "señales" en momentos críticos de su historia,
Tinieblas sobre Roma y el Gólgota. Hacia el año 715 antes de Cristo, Rómulo, fundador semi legendario de Roma, habría desaparecido repentinamente de la superficie de la Tierra, mientras el Sol se ocultaba al caer de pronto la noche, agitada por una terrible tormenta e innumerables relámpagos. Se describe una situación parecida durante la crucifixión de Cristo en la víspera de la Pascua, cuando al mediodía de pronto el cielo se oscurece durante varias horas. Si no se sabe mucho todavía acerca del rapto de Rómulo, es necesario destacar que un eclipse de Luna tuvo lugar el 3 de abril del año 33, una de las dos fechas recordadas para la crucifixión, al finalizar la tarde. Este hecho pudo ser confundido con el eclipse total de sol del 24 de noviembre del año 29.
La cruz de Constantino. En el año 312, el emperador romano Constantino el Grande debe librar en el puente Milvio una batalla decisiva contra su rival Majencio. Antes de partir al combate, sus soldados le muestran en el cielo la forma luminosa de una gran cruz, que según le tradición tenía la siguiente inscripción: "Por este signo vencerás." Constantino promete, entonces, que de obtener la victoria, el Cristianismo tendrá derecho de ciudadanía en el Imperio. Vence, y en el año 313 suspende finalmente las persecuciones a los cristianos.
Milagro en los campos Cataláunicos. Luego de la famosa batalla en que el ejército romano-gótico derrotó a Atila en julio del año 451, un autor de la época, Damaskios, cuenta que durante tres días y tres noches los espíritus de los muertos prosiguieron el combate en el cielo. Probablemente ésta es una interpretación de la observación del gran cometa Halley que iluminó el cielo durante un mes, en el verano del año 451.

En la búsqueda del Mesías
Tanto la astronomía como la historia tienden a confirmar que la estrella de Belén, lejos de ser un artificio destinado a reforzar una tradición religiosa, constituye realmente un fenómeno auténtico. Podemos interpretar entonces las descripciones de los textos sagrados: Unos astrólogos judíos de Babilonia, después de haber observado la primera conjunción cerca del 12 de abril del año 7 (al comienzo nada indica que se trate de reyes y la observación astronómica está comprobada por una inscripción cuneiforme), luego nuevamente alrededor del 3 de octubre, ven en ella la señal de la tan esperada venida del Mesías para expulsar a los invasores extranjeros de Palestina. Parten y llegan a Jerusalén hacia fines del mes de noviembre.
La tercera conjunción confirma su convicción y salen cerca del 4 de diciembre por la noche hacia Belén, a ocho kilómetros al sur de Jerusalén, guiados por el gran punto que brilla frente a ellos al caer la noche. Encontrar el pesebre de Jesús en una localidad tan pequeña ya no es más que cuestión de horas. Sin embargo, los textos sagrados precisan que la estrella señaló esa aldea. Algunos autores ven ahí un efecto literario destinado a insistir sobre el aspecto divino del episodio y otros, la intervención de la inspiración de Dios sobre los magos cuando éstos llegan a Belén. Un punto que no será probablemente nunca aclarado.

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